Alergias y Lactancia materna – ¿Cómo influye?

Alergias y Lactancia Materna

A estas alturas, conocemos de sobra los beneficios de la lactancia materna y el significado de, ¿qué es una alergia y qué es una alergia alimentaria?, así que no añadiremos esos apuntes en este artículo pero si los enlaces a ellos para quien no lo tenga muy claro.

Adentrémonos en la alergia y lactancia, según los estudios y evdicencias científicas que poseemos hoy en día.

La leche materna (LM) es el método preferido de alimentación en la infancia, debido a sus beneficios nutricionales, inmunológicos y psicológicos. Desde que Grulee y Sanford, en 1939, encontraron siete veces menos dermatitis atópica en niños alimentados con LM, la controversia del papel de esta en la prevención de las enfermedades alérgicas viene en aumento.

Esta controversia tiene varias razones, por un lado la complejidad inmunológica de la leche,y las diferencias genéticas entre la madre y elniño es innegable; por el otro, las diferencias metodológicas en los estudios “a favor” y en “contra” de la protección y de la capacidad sensibilizante de la leche materna están a la orden del día.

lactancia y alergias

Muchos de los estudios recientes asocian a la LM como un factor de riesgo para alergias. Sin embargo, si estos estudios son analizados bajo la óptica de la “causalidad reversa”, probablemente la asociación sea una consecuencia y no una causa. Los estudios recientes demuestran que hay más pacientes con dermatitis atópica y síndrome sibilante en alimentados con fórmula a base de proteína de leche de vaca (PLV) comparados con los niños alimentados con LM. En consideración a que estos reportes estiman la causalidad reversa en sus resultados, la recomendación actual sigue siendo la LM exclusiva durante los primeros 6 meses de edad en niños de alto y bajo riesgo, así como en hijos de madres asmáticas.

También prevalece vigente y con más vigor  el concepto de continuar examinando a la LM  “como lo que se pierde si no se recibe” más  que a sus atributos preventivos. En resumen  las evidencias actuales tienden más hacia el  papel protector.

Definiciones

  • Alergia: respuesta de hipersensibilidad iniciada por mecanismos inmunológicos tipo IgE y no IgE mediados.
  • Atopia: tendencia familiar a producir inmunoglobulina E (IgE) en respuesta a alergenos.
  • Enfermedad atópica: espectro que incluye dermatitis atópica, asma, rinitis alérgica, alergia a alimentos.
  • Dermatitis atópica: enfermedad inflamatoria de la piel caracterizada por prurito; aparece durante la lactancia y se asocia con atopia.
  • Asma alérgica: respuesta alérgica de la vía aérea caracterizada por la variación de la función pulmonar y reversibilidad comprobada por espirometría o a través de respuesta a broncodilatadores.
  • Alergia a la proteínas de los alimentos: hipersensibilidad inmunológica a las proteínas delos alimentos,  incluyendo respuesta de inmunoglobulina E y mediada por células.
LA PREVENCIÓN, EL DIAGNÓSTICO PRECOZ Y EL CONTROL DE ENFERMEDADES RESPIRATORIAS Y ALÉRGICAS CRÓNICAS REPRESENTAN UNA PRIORIDAD PARA TODA LA UE
Un problema de salud pública de proporciones crecientes. Las enfermedades respiratorias y alérgicas crónicas (p. ej.: el asma, la rinitis, la enfermedad pulmonarobstructiva crónica y la rinosinusitis) representan un problema de salud mundial. Las alergias y las enfermedades de las vías respiratorias afectan a más de mil millones de personas en todo el mundo.
Las alergias alimentarias también son cada vez más frecuentes y graves. Las alergias ocupacionales, a medicamentos y al veneno de picaduras de insectos añaden complejidad y preocupación. Por último, los casos de nuevos tipos de enfermedades alérgicas y alergias a substancias que antes no eran alergénicas van en aumento. Las alergias y las enfermedades de las vías respiratorias se diagnostican y controlan de manera insuficiente, provocando un aumento abrumador de los costes sociales y económicos.
laergia y lactancia
cifras de alergia

¿La lactancia exclusiva durante los 6 primeros meses, y más, previenen las alergias?

En una reciente entrevista con la Dra. Ana María Plaza, presidenta de la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP), se le ha preguntado y, según los estudios recientes aporta que:

La alimentación también puede influir totalmente en el desarrollo de patología alérgica. Lo que actualmente se preconiza es potenciar la lactancia materna exclusiva, si es posible, los primeros meses de vida. Si puede ser hasta los 6 meses que el niño tome sólo lactancia materna, única y exclusivamente lactancia materna. Sin que la madre haga ninguna dieta especial, la madre tiene que comer lo habitual y seguir la lactancia materna. Esto no asegura que el niño no pueda desarrollar una enfermedad alérgica pero sí que parece que previene algo. Y luego potenciar, alargar un poco más de lo que se hacía hace unos años la lactancia materna, si es posible y  haciendo la introducción ya de los alimentos que recomienda el pediatra, muy progresivamente. Y, si se puede, que esta introducción sea mientras todavía el niño está tomando lactancia materna. Esto parece que es lo ideal para desarrollar menos alergias alimentarias, que se introduzcan los alimentos en pequeñas cantidades mientras el niño está tomando lactancia materna.

Cuando el niño ya crece un poco los padres tienen que decidir si lo llevan a una guardería, escuela infantil, etc. Y siempre está la duda de si el niño va a enfermar más. Esto a nivel de alergias ¿afecta que vayan a la guardería?

Pues sí, se ha visto que los hijos primogénitos, que no tienen ningún hermano mayor, tienen más posibilidades de desarrollar la enfermedad alérgica. Los siguientes hermanos, el segundo y desde luego el tercero y cuarto, menos porque los hermanos mayores les traen las infecciones. En el caso de la asistencia a guarderías, el niño está en contacto con procesos infecciosos y se va viendo que se va reduciendo la posibilidad de la expresión de la enfermedad alérgica, o sea que no desarrollan enfermedad alérgica. Claro estos son estudios de grandes cortes de muchos niños, entonces esto no quiere decir que  tu niño, a pesar de ser el tercero y de ir a la guardería,  no pueda tener una enfermedad alérgica. Pero en el conjunto de grandes cortes sí que se ha visto que disminuye la incidencia.

Llevar a los niños a la guardería disminuye la incidencia de las enfermedades alérgicas en ellos”

Por lo que, la conclusión es:

La eliminación, por parte de la madre, de los alimentos más alergénicos (los que producen alergia con más frecuencia), como la leche, el huevo y los frutos secos, durante el tercer trimestre del embarazo y la lactancia, y el retraso en la introducción de alimentos de alto riesgo en el niño, se han propuesto como medidas potenciales para evitar la alergia.

Aunque alguna publicación ha evidenciado una menor prevalencia de dermatitis atópica y alergia a la leche de vaca en el grupo de niños cuyas madres realizaron dietas de eliminación, con respecto a un grupo de control, otras investigaciones sugieren que la evitación de los alimentos simplemente pospone el desarrollo de la enfermedad, pero no la evita.

Es cierto que en la pasada década se han recomendado estas dietas de evitación en niños de alto riesgo y, sin embargo, la alergia a alimentos ha aumentado en los países industrializados; de ahí que los consensos internacionales actuales no recomienden intervenciones dietéticas en la madre durante el embarazo, por no haber demostrado efecto sobre la prevención de las enfermedades alérgicas. Podría, además, suponer un déficit nutricional para la madre y el feto.

Actualmente, las únicas recomendaciones con evidencia para ser indicadas son:

  • Lactancia materna exclusiva  en los primeros 6meses de vida.
  • Introducción de sólidos a partir de los 6 meses, de manera progresiva, según las recomendaciones del pediatra.

Hasta que no haya mayores evidencias, los médicos y alergólogos no deberían prescribir dietas estrictas a las madres embarazadas y los lactantes.

Así mismo, en una revisión de Elsevier, documento: Prevención de la alergia alimentaria: una revisión crítica E. Alonso-Lebrero Sección de Alergia, Hospital Materno-Infantil Gregorio Marañón, Madrid, España, arroja, en ese mismo metaanálisis, que  desaconseja la realización de una dieta de exclusión durante la lactancia ya que la evidencia es insuficiente para inferir que la evitación de antígenos durante la lactancia resulte beneficiosa o nociva. Según los autores de una revisión sobre evitación de antígenos en las madres de los recién nacidos con eccema atópico, “la mayoría de los recién nacidos alimentados con leche materna que padecen eccema no responden a la manipulación de la dieta materna”. Sin embargo, no debe descartarse apresuradamente la información materna acerca de los cambios en la gravedad del eccema de los lactantes alimentados al seno tras la ingestión por parte de la madre de ciertos alimentos. En lugar de ello, dicha información debe valorarse de forma controlada mediante la realización dietas de eliminación/exposición con los alimentos sospechosos utilizadas como elemento diagnóstico y de pruebas de provocación preferiblemente a doble ciego. Finalmente, dado que el cumplimiento de un régimen dietético de evitación de antígenos durante el embarazo y la lactancia requiere un esfuerzo considerable y una carga económica y emocional importante, se necesita más información acerca de la eficacia, la experiencia y el cumplimiento de las mujeres de tales regímenes alimentarios.

RESUMEN:

La leche materna es el mejor alimento para el lactante durante los primeros meses de vida. Cubre las necesidades nutricionales para su adecuado crecimiento y desarrollo físico y desde el punto de vista emocional le asegura el establecimiento de un buen vínculo madre-hijo y una adecuada relación de apego seguro con su madre, ambos esenciales para un correcto desarrollo como persona independiente y segura. Por todo ello la lactancia materna es considerada el método de referencia para la alimentación y crianza del lactante y el niño pequeño.

La superioridad de la leche materna sobre cualquier otro alimento (leche de fórmula artificial) para la nutrición y desarrollo del bebé durante los primeros meses de vida ha quedado bien demostrada en numerosos estudios científicos, que señalan un mayor riesgo de numerosos problemas de salud en los niños no alimentados con leche materna, entre los que cabe resaltar un mayor riesgo de muerte súbita del lactante y de muerte durante el primer año de vida, así como de padecer infecciones gastrointestinales, respiratorias y urinarias y de que estas sean más graves y ocasionen ingresos hospitalarios. A largo plazo los niños no amamantados padecen con más frecuencia dermatitis atópica, alergia, asma, enfermedad celíaca, enfermedad inflamatoria intestinal, obesidad, Diabetes Mellitus, esclerosis múltiple y cáncer. Las niñas no amamantadas tienen mayor riesgo de cáncer de mama en la edad adulta. Los lactantes no alimentados al pecho presentan peores resultados en los test de inteligencia y tienen un riesgo más elevado de padecer hiperactividad, ansiedad y depresión, así como de sufrir maltrato infantil. Por otro lado, en las madres aumenta el riesgo de padecer hemorragia postparto, fractura de columna y de cadera en la edad postmenopáusica, cáncer de ovario, cáncer de útero, artritis reumatoide, enfermedad cardiovascular, hipertensión, ansiedad y depresión.

La madre que amamanta protege el medio ambiente al disminuir el consumo de electricidad y agua así como la generación de diversos contaminantes ambientales que se producen durante la fabricación, el transporte y la distribución de los sucedáneos de la leche materna y de los utensilios utilizados para su administración.

La superioridad de la leche materna

La superioridad de la leche materna viene determinada especialmente por su composición, que se adapta a las necesidades del lactante y varía a lo largo de la lactancia, a lo largo del día, e incluso a lo largo de cada toma.

El calostro es la primera leche, es más amarillenta contiene gran cantidad de proteínas e inmunoglobulinas (sustancias antiinfecciosas) y aporta gran cantidad de calorías en pequeño volumen. Es el alimento ideal para los primeros días, ya que el tamaño del estómago del bebé es pequeño y necesita realizar tomas frecuentes de poca cantidad.

La composición de la leche también cambia durante la toma. En la primera parte de la toma, la leche contiene más agua y azúcar, así satisface la sed del bebé. Después, aumenta gradualmente, su contenido en grasa, aportando más calorías que sacian a la criatura. Por esto es importante y recomendado que el bebé termine de mamar de un pecho antes de ofrecerle el otro (cuando suelte el primero de forma espontánea), y si tiene hambre lo aceptará. Para evitar ingurgitación o retenciones, es aconsejable comenzar cada toma por el pecho del que no mamó o del que mamó menos en la toma anterior.

Parte de los efectos beneficiosos que la lactancia materna ejerce sobre el desarrollo psicomotor del bebé no están relacionados directamente con la composición de la leche sino con el acto de amamantar que conlleva una proximidad y contacto estrecho y frecuente madre-hijo: el intercambio de miradas, el bebé se siente abrazado, la succión directa del pecho materno que provoca en la madre la síntesis de hormonas como la oxitocina y la prolactina, todo lo cual establece un vínculo especial que se traduce en niños más equilibrados psicológicamente y con menos problemas de conducta, hiperactividad, depresión y ansiedad, incluso en la adolescencia.

Por todas estas razones y de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Academia Americana de Pediatría (AAP), el Comité de Lactancia de la Asociación Española de Pediatría recomienda la alimentación exclusiva al pecho durante los primeros 6 meses de vida del niño y continuar con el amamantamiento junto con otros alimentos que complementen la alimentación hasta los 2 años o más, mientras madre e hijo lo deseen.

LACTANCA MATERNA Y DIETAS DE EXCLUSIÓN

  • Ayuda en la enfermedad alérgica y en la introducción de la alimentación complementaria, a partir de los 6 meses.
  • No hay evidencia de protección con dietas restrictivas en la madre durante el embarazo o lactancia sin tener un niño alérgico.
  • Siempre que se examine la LM se recomienda tener en cuenta “lo que se pierde al no recibirla” más que sus atributos preventivos.
  • Todo alimento que se tolere, no debe ser retirado, salvo por decisión del especialista, una vez evaluada la evolución clínica del paciente en conjunto con las pruebas de alergia.

 

Fuentes:

  • Kull L, et al. Breast feeding and allergy. J Allergy Clin Immunol 2004;114:755-60.
    Laberau, et al. Breast feeding and atopic dermatitis J of Pediatr 2004;144:602-7.
    Lowe A.J Allergy Clin Immunol 2006;117:682-7.
    Creer F, et al. Pediatrcs 2008;121:183-91.
    Friedman N, Zeiger R. Prevention and natural history of food allergy in Pediatric allergy.
    Friedman N. Zeiger R. The role of breast feeding in the development of allergies and asthma.
    J Allergy Clin Immunol 2005;115:1238-48.
  • Elsevier
  • AEPED
  • OMS
  • SEICAP
  • Libro de las enfermedades alérgicas de la fundación BBVA
  • EAACI – European Academy of Allergy and Clinical Immunology
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